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Boxeo

"Ya llegará el turno de mis golpes"

LOCALXPRESS | Publicado: 19/09/2017 11:47:00 CET
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Por Juan Carlos López, Javier Santana y Jorge Pastor


En el momento en el que se cruzan la pasión y un deporte en el que tienes que estar al cien por cien cada vez que compites, da como resultado el boxeo, “el único deporte al que no se juega”. Más allá del intercambio de golpes, se trata de una disciplina en la que aprendes valores como el sacrificio, la humildad, la honradez, el respeto y el trabajo duro. Uno no puede subirse a ring sin estar a pleno de sus facultades. Uno sabe lo que ha trabajado y el sacrificio que ha supuesto para el rival para llegar a este combate. Por esta razón, se respeta y se valora el esfuerzo y el trabajo diario. Un respeto que se muestra desde la grada. La afición del boxeo respeta a los luchadores, son conocedores de la dureza de este deporte.


Al subirte a un escenario en el que un rival lleva meses preparándose para pegarte tienes que estar muy activo y concentrado. Desde el calentamiento tienes que conseguir encontrar el punto de activación ideal. Cada maestrillo tiene su librillo, algunos boxeadores prefieren estar activos en el vestuario, caminar, hacer manoplas una hora antes de empezar, escuchar música, respirar, relajarse o simplemente visualizar la pelea. No existen unos mandamientos para concentrarse, cada cuerpo y cada mente es diferente.


Cuando la concentración es buena cuando compites, sólo está el rival. Lo mejor es no pensar, dejar que fluya, dejar que el entrenamiento genere los automatismos. Con dudas, la atención se disipa y empieza a preocuparse de otros aspectos (la afición, la calidad del entrenamiento, el motivo de la pelea, la familia, etc.). Si recibes un golpe hay que tener cuidado con la impulsividad y las ganas de devolverlo. Lo ideal es estar tranquilo, que no se note que lo has recibido (no mostrar tus debilidades) y pensar: “ya llegará el turno de mis golpes”.


El boxeo es más un deporte de actuación que de resultado. Puedes ganar realizando un mal combate o perder habiendo tenido una buena puesta. Por esta razón, es por lo que en las derrotas es donde más se aprende. Al igual que en la vida. En una derrota ves quién está realmente a tu lado (el apoyo siempre es fundamental), ves aquello que podrías potenciar y ves los aciertos que podrías repetir en el futuro.


La psicología ayuda a los boxeadores sobre todo en temas de concentración. Como entrenar más concentrado y cómo enfocarte durante el combate, como no estar pendiente del público, del escenario. El boxeo no es un deporte en el que compites todas las semanas, te preparas para una noche y la próxima puede ser dentro de un año. Por eso es muy importante una preparación exclusiva para ese día.

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