Domingo, 18 Noviembre 2018
LocalXpress Twitter Facebook

Contra el acoso escolar

LOCALXPRESS | Publicado: 11/09/2018 14:00:00 CET
Acoso2tile

Septiembre trae consigo un nuevo ciclo en la vuelta al colegio, donde padres, profesores y niños se ven envueltos en la velocidad de la rutina y del crecimiento. Es en este crecimiento donde, en ocasiones, se nos escapan cosas de las manos y los niños se ven envueltos en un tema cada vez más sonado a través de medios de comunicación y redes sociales: el bullying. En este tipo de situaciones, que adquieren fuerza a través de las pantallas en un terreno virtual, “lo importante es la intervención rápida y la participación inmediata para detectar el problema, logrando así intervenir y solucionar”. Así nos lo explica Manuel Campos Davó, fiscal decano de Menores de Santa Cruz de Tenerife, quien cree en la importancia de la “información veraz y comunicación eficiente” entre profesores, padres y administraciones en busca de la mejor resolución.


Realmente todos oímos hablar del bullying en algún momento del curso, y las imágenes o historias que se oyen preocupan a la sociedad. ¿Cómo puede darse este acoso escolar?


Es un alumno que domina sobre el otro… el conocido como abusón. Ese concepto de acoso puede ser de varios tipos: psicológico, verbal o físico. Una de las características que define al acoso es que es persistente durante cierto tiempo, sin entrar en ello una pelea aislada. En este último caso, el ánimo es la falta de autocontrol, pero no existe el ánimo de molestar continuamente a la víctima.


Si uno quiere ayudar, ¿cómo detectar que pueda existir?


Hay varios indicadores que dirigen la atención a que pueda existir un problema. Falta de sueño, no querer ir al colegio, rechazo, enfermedades esporádicas… todo ese tipo de cosas hacen que el niño no esté en una situación normal, y evite ir al colegio para no encontrarse con su enfrentamiento. Muchas veces, por miedo al abusón, no lo dice en casa ni a sus padres, o por no querer parecer un miedoso, por lo que es imprescindible también la observación y la intervención de los profesores y educadores en los colegios.


Por lo tanto, aquí la comunicación profesor-padre es fundamental…


Básica. La comunicación entre los padres y los profesores es básica. Se ha de saber cómo es el niño, cómo se siente. Un niño puede tener muchos problemas: una enfermedad, si la tuviera por desgracia; un conflicto familiar o un proceso de separación de los padres, quedando el niño como un juguete destrozado; conductas nocivas de otros hacia su persona… la casuística es inmensa.


¿Quién es el primer actor en este escenario?


En primer lugar, el colegio, que es el que debe resolver el problema, porque es el primero que debe detectar si existe o no este tipo de violencia. Es cierto que cada vez se ha dado más en edades más tempranas, pero también es cierto que, como cada vez hay más conocimiento e información, la gente se decide más a denunciar. No quiere decir esto que antes no existiera: creo que estaba más oculto.


Es importante también la participación y tolerancia del grupo de afines: no se puede ser actor pasivo, viendo que existe el abuso y no hacer nada. Se ha de pasar a ser un apoyo activo, bien para el agresor o para la víctima en pro de solucionar.


Pero hay veces que el acoso no está en las clases, sino tras los teléfonos…


El ciberbullying es un acoso que se está disparando y que es más grave en cuanto a su acción. Este es aquel acoso escolar a través de las redes sociales. La resonancia y el efecto son mayores, puesto que más personas acceden a este medio y por lo tanto la dispersión y el alcance son mayores y, por tanto, el daño a la víctima.


¿Y qué hacer?


Lo importante es la intervención rápida, una celeridad y participación inmediata para detectar el problema para poder intervenir y solucionar. Esto llega con una información veraz y comunicación eficiente entre todos.


Así, se ha de identificar a los sujetos, tanto al agresor como al no agresor, al igual que quién es la persona del ámbito escolar que va a solucionar ese conflicto a través de la mediación, con una atención inmediata y el respeto de los derechos de todos. Para eso ha de existir mucha coordinación entre administraciones: colegio y Consejería de Educación en Canarias. Esta tiene programas de intervención para evitar acoso escolar y, por tanto, las partes podrán acudir a este tema.


¿En qué momento la Fiscalía de Menores actúa?


La Fiscalía de Menores es la última solución. Cuando la gestión llega aquí es que el tema está complicado, puesto que no ha habido respuestas anteriores de otras entidades u órganos, tanto administrativos como escolares, que pudieran resolver este tema. Nosotros somos la cúspide de control de la propia administración y de todas aquellas denuncias que se realicen en el ámbito de la edad penal de los menores, que es de 14 a 18 años. Pero hay que hacer una distinción importante: solo son responsables penalmente aquellos menores que cometieran acoso escolar o bullying entre las edades comprendidas entre 14 y 18 años.


¿Eso significa que los menores de 14 no tienen ningún tipo de responsabilidad?


No tienen responsabilidad penal, pero sí tienen responsabilidad civil, a través de sus padres. Por lo tanto, es muy importante que los padres conozcan que todas aquellas acciones que realicen los hijos y tengan unas consecuencias, son responsables por el propio Código Civil del 1902 y siguientes de aquellos actos que cometan sus hijos. Si un niño le rompe la boca a otro en una pelea de 13 años, los padres de la víctima podrán ir a denunciar a los padres del agresor.


Aparte de la reflexión en cuanto a la responsabilidad de los padres, también existe el conocimiento de la denuncia por parte del Fiscal, que archiva por el artículo 3, pero da cuenta a los Servicios Sociales del municipio donde resida el menor. Son los Servicios Sociales los que tienen que intervenir para ver si hay una situación de riesgo o pre riesgo en el ámbito familiar del menor.


¿Cómo es la gestión por parte de la Fiscalía de Menores para llevar el procedimiento ante el juez?


Si no se solucionara con las administraciones o programas de la Consejería de Educación, se podría denunciar con las consecuencias antes mencionadas en la Fiscalía de Menores. Es aquí donde el fiscal averigua la verdad y el menor agresor es visto por un equipo técnico de psicólogos, pedagogos y demás expertos, donde rescatan toda la información familiar, escolar o social, para detectar qué perfil psicológico tiene o si tiene alguna patología oculta que puede ser psiquiátrica.


Una vez que se defina, el equipo propone una medida a seguir, y si se entiende que es necesaria, se le impondrá, pudiendo ser desde una amonestación, tareas socioeducativas, una libertad vigilada con unos parámetros de seguimiento psicológico para autocontrol del impulso… El elenco es muy grande. Esto se llevaría a juicio y el juez de Menores, que hay dos en la provincia de Tenerife, determinaría su responsabilidad y se ejecutaría, si es pertinente, su pena.

Te puede interesar
Últimas noticias
Línea Directa
MyPlace